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Un sistema de agrupación clínica desarrollado por profesionales del ICS y del CatSalut se convierte en modelo de referencia del Sistema Nacional de Salud

Los Grupos de morbilidad ajustados permiten asignar un nivel de complejidad clínica a cada paciente, de manera individual

16/02/2017 13:02
Un sistema de agrupación clínica desarrollado por profesionales del ICS y del CatSalut se convierte en modelo de referencia del Sistema Nacional de Salud

Con el fin de poder dar respuesta a las necesidades asistenciales de la población y de gestionar los recursos de manera eficiente, los sistemas sanitarios necesitan conocer las necesidades asistenciales de los usuarios a partir de sus problemas de salud. Para poder hacer un seguimiento de esta información, existen en el mercado diversas herramientas que permiten clasificar a las personas en varias categorías, según los problemas de salud que sufren y su gravedad. Esta clasificación determina la necesidad de recursos sanitarios que tiene cada grupo. 

Las herramientas más conocidas son el Clinical Risk Group (CRG), desarrollada por la empresa 3M, y los Adjusted Clinical Groups (ACG), de la Universidad Johns Hopkins, de Baltimore (Estados Unidos de América). Estos modelos, que se utilizan en todo el mundo, calculan la complejidad clínica a partir de criterios asistenciales y económicos, pero están basados en la realidad sanitaria norteamericana. 

Un nuevo sistema de agrupación clínica llamado Grupos de morbilidad ajustados (GMA), desarrollado por David Monterde, responsable de la Oficina de Estadística del Área de Sistemas de Información de la Dirección de Gestión del Instituto Catalán de la Salud (ICS), junto con Emili Vela y Montse Clèries, técnicos de la División de Análisis de la Demanda y de la Actividad del Área de Servicios y Calidad del Servicio Catalán de la Salud (CatSalut), permite superar las limitaciones que tienen los modelos anteriores en nuestro sistema de salud. 

Modelo de éxito

Los GMA han demostrado ser una herramienta de agrupación predictiva más eficaz que los CRG en el sistema sanitario catalán y, además, permiten asignar un valor único de complejidad a cada individuo, cosa que no es posible en los modelos anteriores. El éxito de los GMA ha hecho que el Ministerio de Sanidad se esté planteando su uso como sistema de agrupación de referencia para todo el Sistema Nacional de Salud (SNS). 

El año 2014 la Comunidad de Madrid inició un estudio piloto para validar los GMA en su realidad sanitaria. El mes de septiembre de 2016 en la edición digital de la revista Atención Primaria se publicaron los resultados de este estudio, que fueron excelentes. El año 2015, dentro de un convenio con el Ministerio, los GMA fueron implantados en 13 comunidades: Andalucía, Aragón, Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla la Mancha, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Extremadura, Galicia, Madrid, Murcia y Navarra. Como resultado de este convenio, en estos momentos hay 38 millones de personas del Estado que han sido agrupadas según los GMA. Con respecto a Cataluña, el ICS publica la información de los GMA en la Estación clínica de atención primaria (ECAP).

Tres niveles 

Los GMA explotan tres niveles de información. El primer nivel es la clasificación de la población en grupos de morbilidad únicos que al mismo tiempo se dividen en diferentes niveles de complejidad. En total, el modelo catalán identifica siete grupos: población sana, embarazo y parto, pacientes con enfermedad aguda, pacientes con enfermedad crónica, en un sistema (por ejemplo, personas diabéticas), pacientes con enfermedad crónica en dos o tres sistemas (personas diabéticas con insuficiencia cardiaca e insuficiencia renal), pacientes con enfermedad crónica en cuatro o más sistemas (personas diabéticas con insuficiencia cardiaca, insuficiencia renal y artrosis) y pacientes con neoplasias activas. Cada uno de estos grupos se divide en cinco niveles de gravedad, excepto el grupo correspondiente a personas sanas, que sólo tiene un nivel. Combinando la morbilidad y la gravedad, aparecen un total de 31 grupos. 

La novedad del modelo se encuentra en el segundo nivel de información, que consiste en la asignación de un valor único de complejidad a cada individuo. Este valor refleja las necesidades asistenciales que pueden tener las personas, a partir de los problemas de salud que sufren. De manera especial, tiene en cuenta los factores asociados a la multimorbilidad (es decir, los efectos conjuntos que provoca en un individuo el hecho de sufrir diferentes enfermedades), una situación que es más una norma que una excepción entre los enfermos crónicos. 

El tercer nivel, que se obtiene a partir del anterior, implica identificar con una etiqueta clínica a las personas que sufren determinados problemas de salud relevantes. En total, se seleccionan 80 afecciones (entre las cuales hay: diabetes tipo 2, MPOC, neoplasias, hipertensión arterial, artritis y depresión). La etiqueta clínica permite mejorar el seguimiento de los pacientes que tienen una mayor complejidad asistencial. 

Flexibilidad 

El responsable de la Oficina de Estadística del ICS destaca que “la principal ventaja de los GMA es que son flexibles; los podemos adaptar a las necesidades clínicas y técnicas que convenga”. Monterde explica que una de las cosas que más ha valorado el Ministerio de Sanidad es, precisamente, esta flexibilidad, que permite que el modelo se adapte a la realidad de cada región mediante el desarrollo de nuevos modelos predictivos. Esta tarea, sin embargo, se llevará a cabo más adelante. De momento, la implantación de los GMA en el SNS se basa en los datos recogidos en el sistema sanitario catalán.

Otra ventaja de la implantación de los GMA como sistema de agrupación clínica es que supone un ahorro en licencias de otras herramientas, como los CRG o los ACG. La puesta en marcha de los GMA en el SNS ha supuesto a la sanidad catalana unos ingresos superiores a los 150 mil euros y un ahorro en el ICS de más de 100.000 euros anuales en licencias de los CRG.